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EL NOMBRE DEL COLEGIO

Cuando el Centro comenzó su andadura en septiembre del 2008 y lo hizo con un nombre provisional: Marqués de la Cadena, por la proximidad al centro de la avenida con el mismo nombre.

A lo largo de ese curso, se estuvo pensando en el nombre definitivo que tendría el centro, se barajaron muchas posibilidades y, por elección mayoritaria, se decidió llamar Marie Curie.

Pero…¿Quién fue Marie Curie?

Marie Curie nació en Varsovia en 1867 bajo el nombre de Marie Salomea Skłodowska. Recibió su primera formación en escuelas locales y tuvo un acercamiento temprano a la ciencia a través de su padre, un destacado profesor. Su infancia no fue fácil, marcada por la muerte de su hermana y de su madre, una gran pianista y cantante.

Siempre fue una estudiante excepcional. Como las universidades polacas no aceptaban mujeres, estudió ciencias de forma particular. En 1891 llegó a París para continuar sus estudios. Obtuvo su Licenciatura en Física y Ciencias Matemáticas en la Universidad de la Sorbona, destacada como la mejor estudiante.

En 1894 conoció a Pierre Curie, profesor en la Escuela de Física, con quien se casó al año siguiente, obteniendo la nacionalidad francesa. Junto a su marido realizó importantes investigaciones sobre la radiactividad, aunque los primeros experimentos eran realizados en duras condiciones: el laboratorio era pobre y ambos tenían que dictar muchísimas horas de clase para subsistir.

Entre sus grandes hallazgos, Madame Curie desarrolló métodos para separar el radio de los residuos radiactivos, obteniendo cantidades suficientes para el estudio de sus propiedades terapéuticas. Durante toda su vida promovió activamente el uso del radio para el tratamiento de enfermedades. Asistida por su hija Irene Curie, ella misma se abocó a la radiografía móvil para curar los soldados de la Primera Guerra Mundial.

Marie sucedió a su esposo como directora del Laboratorio de Física de la Sorbona en 1903, con lo cual obtuvo su título de Doctora en Ciencias. Ese mismo año ambos fueron galardonados con la Medalla Davy de la Royal Society de Londres. En 1906, Pierre Curie murió trágicamente en un accidente de carro. Madame Curie tomó entonces su lugar como Profesor de Física General en la Universidad de París, la primera mujer en dar clases en la institución.

También fue la primera persona de la historia en obtener dos Premios Nobel: el primero en Física en 1903 por sus estudios de la radiactividad descubierta por Becquerel; el segundo en Química en 1911, por sus trabajos terapéuticos con la radiactividad. Fue también nombrada Directora del Laboratorio Curie en el Instituto de Radio de la Universidad de París, fundado en 1914.

Sus esfuerzos continuos por difundir sus adelantos científicos tuvieron sus máximos logros en 1929, cuando instaló su laboratorio de radiactividad en Varsovia gracias a una donación de norteamericanos amigos de la ciencia, entregada por el entonces Presidente de Estados Unidos, Herbert Hoover.

Su gran compromiso con la labor científica le valió el respeto de la comunidad internacional. Fue miembro de varias asociaciones y consejos internacionales de Física y Química. Era admirada por su absoluta brillantez y su carácter tranquilo y juicioso. Tanto ella como Pierre siempre hicieron públicos sus descubrimientos a la comunidad internacional, sin buscar otro rédito que el desarrollo de la ciencia.

Marie Curie murió en 1934 en Francia a causa de una anemia, provocada por las altas dosis de radiactividad a las que se expuso toda su vida. Los efectos dañinos de la radiactividad todavía no eran conocidos. Un año después de su muerte, su hija Irene fue premiada con el Nobel de Química por el descubrimiento de la radiactividad artificial. En 1995 los restos de Madame Curie fueron trasladados al Panteón de París, la primera mujer en descansar allí.

La humanidad necesita hombres prácticos, que sacar el mayor provecho de su trabajo, y, sin olvidar el interés general, salvaguardar sus propios intereses. Pero la humanidad también necesita soñadores, para quienes el desarrollo de una tarea sea tan cautivante que les resulte imposible dedicar su atención a su propio beneficio.

Marie Curie

 

 

CEIP Marie Curie de Zaragoza